Resulta verdaderamente fascinante como “el gobierno de la gente”, aprovecha hasta un fenómeno natural, para desviar la atención del personal hacia otro lado. Mientras nuestro gran timonel disfruta de unas merecidas vacaciones en Lanzarote, a cuerpo de Rey -que lo es-, ha logrado “eclipsar” todos los titulares. La invasión perpetrada por Marruecos, la degradación del ejecutivo y palmeros, y hasta que se vayan a apoderar de 12 o 15 escaños en las próximas elecciones gracias al invento de su “ley de nietos”.
Eso sí, hemos disfrutado del eclipse, con todas las garantías. Importante que las gafas fueran homologadas, no fueras a utilizar un vidrio ahumado o una radiografía como hacían los abuelos. Si nos descuidamos te obligan a vacunarte, para disfrutar de forma eco resiliente, del eclipse. Por supuesto que hay que ser prudente, pero otra cosa es el “papanatismo”. De cualquier forma insisto, que poco les cuesta generar una corriente de opinión e intensificarla.
No es nada nuevo. Son numerosos los episodios históricos donde el que tenía la capacidad de vaticinar el eclipse, lo capitalizaba. Bien como afirmación de su estrategia, como amenaza o para inferirse de poderes sobrenaturales. Y esta es la especialidad de la élite gobernante, darle la vuelta a las cosas. Lo más esperpéntico es que, mientras los datos están ahí, mientras los desempleados se multiplican, mientras aumenta nuestra acuciante pérdida de competitividad, estamos inmersos en un verdadero circo mediático. Lo del triunfalismo de este gobierno, es de vergüenza. Cuando uno escucha los delirios de esta tropa, es para medicarse. Las burradas que sueltan en sus publicitarias apariciones deben de referirse a otro planeta.
Antes pensaba que a nuestro líder supremo solo le faltaba el chándal que usaba su maestro el dictador venezolano Maduro. Pero ahora que disfruto de sus consejos sobre música, o sobre literatura, veo que hemos avanzado un buen trecho en la andadura distópica. Mi amigo de la Moncloa hasta consiguió que le cogiera manía a la palabra resiliencia que ahora me genera risa, al igual que todo el argumentario del catecismo progre. Vale que los medios subvencionados hacen de caja de resonancia por algunas monedas de plata, pero es infumable. Y por supuesto, ni la menor referencia al esfuerzo, al sacrificio, a la inversión, al trabajo, al ahorro, o a remar apostando por el futuro.
Lo del Ingreso Mínimo Vital (I.M.V) es otro engranaje del “eclipse” permanente en el que estamos inmersos. Cada vez que el gobierno publica los datos sobre la pobreza en España, se jacta de que ha aumentado. Porque no se puede interpretar de otra manera que continúe incrementándose el número de personas que perciben esta ayuda. A ver si lo entiendo…mínimo vital, es lo mínimo para poder vivir. Casi un 17% más en un ejercicio. Ya estamos enfrentándonos a 2.700.000 personas que necesitan de ese ingreso para su subsistencia. Y la señora ministra está tremendamente orgullosa del dato.
No nos queremos acordar. Es como una cuestión de asepsia mental, pero muchas cosas cambiaron a partir del COVID y su “plandemia”. Las élites gobernantes se percataron de todo a lo que está dispuesto a renunciar la ciudadanía, a cambio de unas migajas de supuesta seguridad. Si había que salir a aplaudir al balcón, pues se aplaude. Si había que dejar quebrar gran parte del tejido empresarial, pues se hace. Si teníamos que abandonar a nuestros abuelos, pues una pena. Los adictos al poder se percataron rápidamente, tras el exitoso experimento social, de como pueden alterar costumbres y hábitos sociales, generando colectivos subsidiados y redes clientelares.
Otra cosa es lo que poco a poco se va descubriendo, dado que no hay ningún eclipse eterno, sobre el tremebundo negocio que montaron muchos políticos y demás sicarios a costa de la vida y salud de la gente. Lo de menos es lo que robaron, lo verdaderamente detestable es la tragedia que amplificaron, para poder hacer negocios verdaderamente espectaculares.
No olvidemos que el abanico de ayudas, justificadas o no, es bastante amplio. Casi 650.000 familias recibieron en julio el complemento de ayuda para la infancia (CAPI). Es importante destacar que el IMV no es el único subsidio, destacando la propia información gubernamental que un 16% de todo el colectivo de perceptores del mínimo vital, reciben dos ayudas más.
Es indudable que son muchas las familias que necesitan de ayuda, pero también es muy probable que son muchos los que han normalizado trabajar en negro y percibir un subsidio, o sencillamente vivir del erario público, y compatibilizar el máximo de ayudas posibles. Y esto poco tiene que ver con el estado del bienestar. Un sistema viciado, al menos en parte, donde los ciudadanos ponemos la pasta, el gobierno la distribuye y algunos hacen negocio con ello. Hay que reconocer, desconociendo los ratios de contraste en las ayudas, que es un invento peligroso. El gobierno hace lo posible para empobrecerte, para potenciar la dependencia, y después intenta retener tu voto, cuando te concedo ayudas con el dinero que le he arrebatado a los que todavía no he empobrecido.
No paro de insistir en como se va a poner la cosa cuando afrontemos un cambio de gobierno. Me temo que las vamos a pasar canutas, dado que son muchos miles de beneficiarios que no van a aceptar que esta fiesta no hay quien la pague. Es lógico que nos achicharren con tantos impuestos. No hay forma de mantener a todos, arreglar los trenes, las carreteras, la sanidad, los chiringuitos varios… Es una situación insostenible, pero ahí es cuando van a salir a la calle los de siempre, los especialistas en el follón, y en quemar todo lo que haga falta. Los currantes, los que mantienen el país, no están para esto, bastante tienen con intentar sacar adelante a sus familias.
A lo mejor uno de los mensajes que nos brinda este impresionante fenómeno natural, es que hay que intentar que este gobierno no termine sepultándonos en un eclipse permanente.
Luis Nantón Díaz
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SIEMPRE APRENDIENDO
Ante todo gracias por tu visita.
Te presento un recopilatorio de los artículos que semanalmente se publican en el CANARIAS 7, y que con auténtica finalidad terapéutica, me permiten soltar algo de lastre y compartir. En cierta medida, de eso se trata al escribir, de un sano impulso por compartir.
La experiencia es fruto directo de las vivencias que has englobado en tu vida, y mientras más dinámico, proactivo y decidido sea tu carácter, mayor es el número de percances, fracasos, éxitos… Los que están siempre en un sofá, suelen equivocarse muy poco…
Y, posiblemente eso sea la experiencia, el superar, o al menos intentarlo, infinidad de inconvenientes y obstáculos, procurando aprender al máximo de cada una de esas vivencias, por eso escribo, y me repito lo de siempre aprendiendo, siempre.
Me encantan los libros, desvelar sus secretos, y sobre todo vivificarlos. Es un verdadero reto alquímico. En su día, la novela de William Goldman “La Princesa Prometida” me desveló una de las primeras señales que han guiado mi camino. La vida es tremendamente injusta, absolutamente tendente al caos, pero es una experiencia única y verdaderamente hermosa. En esa dicotomía puede encontrarse ese óctuple noble sendero que determina la frase de aquel viejo samurái: “No importa la victoria, sino la pureza de la acción”.
Como un moderno y modesto samurái me veo ahora, en este siglo XXI… siempre aprendiendo. Los hombres de empresa, los hombres que intentamos sacar adelante los proyectos de inversión, la creación de empleo, los crecimientos sostenibles, imprimimos cierto carácter guerrero a una cuestión que es mucho más que números. Si además, te obstinas en combinar el sentido común, con principios, voluntad de superación y responsabilidad, ya es un lujo.
Si también logramos inferir carácter, lealtad y sobre todo principios a la actividad económica, es que esa guerra merece la pena. Posiblemente sea un justo combate.
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